Me encanta sentir el viento sobre mi rostro, acariciando suavemente mis párpados, mis mejillas, mis labios. Remueve mi corto pelo negro, desordenándolo, llevándolo de un lado a otro, alocándolo un poco. Me gusta pensar que se tratan de tus manos, que juguetonas buscan rabiarme.
Sonrío, te busco con mis brazos, para devolverte las carantoñas, pero no estás junto a mí, ni siquiera cerca. Puede que ni en la misma ciudad, ya no sé nada de ti. Tu ausencia me sienta como un chorro de agua fría en un invierno triste. Ya me has vuelto a fastidiarme el día, ya el viento no volverá a ser lo mismo, ya no podré recibirlo con una sonrisa cuando acaricie mi cara.
No hay comentarios:
Publicar un comentario