Recuerdo aquellos días de abril, tardes de mayo, noches de junio… Parece como si todo hubiese ocurrido ayer, la manera de actuar cuando te conocí, los pasos que juntos dimos, todo lo que hablamos, y lo que no dijimos.
En el fondo, me hace gracia el daño que nos hacíamos, el uno al otro, a nosotros mismos cada vez que hablábamos. Palabras cargadas de sentimientos hacia otra persona, personas a las que debíamos olvidar. Me encantaba, aunque ahora lo veo cruel, esa sensación de vacío contenido por tu presencia, esas lágrimas que callabas con tus miradas. Recuerdo, lo importante que fuiste para mí…
Pero, ¿sabes lo que más recuerdo? Tus caricias. Pueden parecer cosas insignificantes, el roce de tus dedos sobre mi barriga, tus labios rozando contra mis mejillas... Eso que yo nunca pude darte. Ni puedo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario