No me pidas que me deshaga de los besos que me entregaste, pues no lo haré. Los guardo con mucho cariño en una pequeña parte de mi corazón, tapándolos con una manta, para que no salgan a la luz, para que no se alíen con la tristeza en la que estoy sumergida, para que no vean mis pesares, para que no cojan frío…
No quiero que destrocen mi presente, que maten mis alegrías y limiten mi fututo. No les voy a permitir que se adueñen de mi conciencia, que dibujen sueños irrealizables y crean que tienen el control. Pero sí les pediría que maten bocas que no callan, aquellas malas lenguas que solo buscan satisfacerse a ellas mismas, que si por ellas fuesen, el mundo giraría por y para ellas.
Te guardo siempre a mi vera, te pienso a cada instante y sin embargo, te intento olvidar a cada paso.
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