14 de diciembre de 2011

Nuestra diferencias


Y ahora me doy cuenta de lo que nos diferencia.

Vivimos momentos juntos en el pasado y comprendo que tú no los sentías de igual manera que yo, que lo que para mí era algo especial, tú lo considerabas rutina, costumbre, hábito, por llamarlo de alguna manera: tu estilo de vida.

El año pasado, por estas fechas: navidad. Tú y yo paseábamos cogidos de la mano, comprando regalos, aquí y allá. Las calles fueron testigos del amor que te entregaba en cada beso que te daba, y nada me importaba a mí alrededor si me cogías de la mano. Eso, por ejemplo, fue algo único para mí. Podría mencionar otras cosas que pasamos juntos: Año Nuevo, el veintiuno de enero, el día de San Valentín… Todos esos días que estuve contigo y que los sentí rebosante de alegría.

Esos momentos que tú vivías a mi lado simplemente por tener a alguien. Si, después de mí vino otra, y otra, y otra; y una detrás de otra hizo que mis heridas volvieran a sangrar. Ahora veo que pasarás las mismas fechas que el año pasado disfrutaste conmigo, junto a otra mujer.

Eso es lo que buscas, algo de compañía, te da igual de quien. Cuando ves a una chica que te atrae, te aprovechas de ella, le arrebatas inocencia, y cuando tú pronuncias palabras de amor como si de un poema que de memoria te hubieras aprendido se tratase, ella cae rendida a tus pies. Finalmente esa chica termina como yo, consumida por cosas que dijimos, sin poder avanzar.

Y por otra parte, pienso que los dos sentimos lo mismo, que ambos sentimos amor. Me gusta imaginarme que todo lo que me dijiste lo sentías de verdad y que algún día, podre hablar de esto contigo, que puede que algún día vuelva a estar a tu lado.

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