Estas fechas no me resultan agradables.
Por una parte estoy rebosante de felicidad por haber pasado noviembre, dándome cuenta que lo he podido vivir sin tu presencia, feliz al ver que si quiero a alguien, es ahora mismo a mí. Puede sonar egocéntrico, incluso narcisista, pero no es para nada eso. Ahora, me intento alejar de las personas que me hacen daño y aunque en ocasiones me quede conmigo a solas, merece la pena parar todo, respirar bien hondo, dejar la mente en blanco y pensar.
Por otra parte, y muy contraria a la anterior, me entristece diciembre, es un mes que sin duda me trae muchos recuerdos. Por las calles se respira un ambiente navideño, gente riendo, niños chapoteando, ancianos saludando a compañeros que no veían desde hace años… Son mil y un ambientes de felicidad que me hacen recordarte.
Por mí puedes irte al infierno, tú y la navidad, con los tres colores que más la representan: el blanco, el rojo y el verde. Eso sí, si te vas, te pido una cosa: llévame contigo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario