-Y así será siempre, mientras los niños sean alegres, inocentes e insensatos –
Otro libro terminado, uno más que se une a la lista de los que han pasado por mis manos, de aquellos que aunque por poco tiempo fuese, han ocupado un espacio en mi cabeza, han estado conmigo. Con esa última frase termina Peter Pan.
Este libro prestado, este que compartió conmigo una chica a la que le gusta soñar, ella que vive con una bellota pegada al cuello, simulando el beso que dos niños se iban a dar. Un libro que te hace viajar entre polvos de hada y descubrir a un niño que como diría alguien a quien quiero mucho, tiene una patá en la boca.
Me hace recordar a duras penas mis tiempos de inocencia, tardes de las que ya no me acuerdo. Me hace pensar en el tiempo en el que juré nunca decir que no creo en las hadas, aquel del que me deshice hace relativamente poco, aquel que tapé con mis ideas de rebeldía y tus falsas palabras de amor eterno.
Os aseguro, que esta noche no voy a desear crecer, que voy a cerrar los ojos, voy a dejar que me arrope un San Bernardo y tras coser la sombra de un niño travieso, viajar al País de Nunca Jamás. Nos vemos allí.
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