21 de enero.
Es inevitable que hoy escribiese algo sobre ti, pero también sobre mí, no es un nosotros, pero si lo fue.
En efecto, hace un año que viví una de las mayores experiencias de mi vida, algo que nunca podré repetir, algo que esperé mucho, eso que guardé con todo mi cariño, intentando encontrar alguien especial y que de buena gana te lo entregué a ti.
Y te lo entregaría mil veces más, toda mi vida si fuese posible…
Para mí, ese día es un antes y un después, y hoy es exactamente nuestro aniversario. Mi inocencia te pertenece, ya me la arrebataste y jamás me la podrás devolver. Te lo llevaste todo, y ahora no hay nada que pueda pegar los cachos rotos, las tardes perdidas con calor corporal.
De una forma u otra te pertenezco, pero también tú me perteneces así. A veces, cuando me siento sola, me consuela pensar en ello, en que para ti, también fue la primera vez.
Y, aunque ya no te sienta cerca de mí, y me conforme con tus abrazos, sigo deseándote como el primer día.
Siempre tuya.
No hay comentarios:
Publicar un comentario